viernes, 11 de octubre de 2013

7-. Sobre la veracidad al afirmar que la carretera no es un lugar para formar una familia.

Weeeeeeeeeeeeell, hola por aquí también. También avisé en metroblog pero el hecho es obvio: me he traído este fic (que ya no lo lee ni el tato, pero boo) aquí porque tengo la esperanza de terminarlo xDD *Si no, lo habría dejado allí muerto de la risa y tal*. Espero que el capi os guste, que no hayáis perdido el hilo, y que me comentéis y me hagáis tener ganas de seguir este coso, que a veces se me olvida que tengo que escribir, hacedme de recordatorio :D 
Hope you like it! 


- ¿De verdad que vais a estar bien sin mí? Si hace falta...
- ¿Qué? ¿Cancelas el concierto? No seas incompetente, Ari.
- Deja de aprenderte palabras para humillarme que te quito las citas con Svenson.
- Y dale, que no voy a Svenson.
- Así estás.

La megafonía avisa por tercera y última vez de que el tren saldrá en cinco minutos y los pasajeros deberían aproximarse a su vagón correspondiente antes de perder el viaje. Son las once y veinticinco de un ventoso día de diciembre de 2018 y en la estación central de Londres una pareja se despide por más de dos días que estarán sin verse: el matrimonio Jones.

Ariel va cargada con una bolsa de deportes en la que porta ropa suficiente para tres días porque resulta ser una de las pocas mujeres que, a la hora de hacer la maleta, no lleva más que lo imprescindible. En esas ocasiones es Danny el que suele llevar ropa de más, como si la parte femenina fuera él. Aunque el viaje es de negocios y la ropa que necesitará será algo más vistosa que la que lleva, no se siente a gusto si no trae consigo unas simples deportivas y un vaquero; ya tendrá ocasión de arreglarse para subirse al escenario, que es lo que hará ese fin de semana, porque el viaje es de negocios y esos negocios se refieren a la faceta musical de su vida. El tren va a llevarla cuatro horas hacia el norte de Inglaterra y la dejará en su pueblo natal, Aberdeen, al que se dirigirá para dar un par de conciertos contratados por el ayuntamiento como reclamo publicitario de las tempranas fiestas de Navidad que la tienen a ella como cabeza de cartel.

Pero para desplazarse hasta su pueblo tiene que abandonar Londres, a su marido y lo que más le duele, a su hijo de diez meses.

Cuando Danny aceptó que iba a ser padre (lo cual fue cuando la tripa de su mujer era tan visible como irreversible y no dejaba lugar a elecciones), decidió que ya no quería llamar Dylan a su hijo. El crío estaba ya por su octavo mes de gestación y todo el mundo se había hecho a la idea de que se llamaría Dylan, e incluso algún que otro babero ya iba nombrado de tal manera, pero se le ocurrió una buena noche que, ya que el niño era suyo, qué mejor honor a sí mismo que el retoño se llamara Danny. Ego no le faltaba para llamar a su hijo como a sí mismo, pero incluso a la madre le pareció una buena idea porque Daniel era su nombre favorito y tenia la esperanza de que su primer hijo se pareciera lo máximo posible a su padre (por razones obvias como las pecas, los increíbles ojos azules, el pelirrojo natural o la soberana voz que traería en sus genes).

Así que el crío se llamó Danny.

Huelga decir que fue precioso. Al principio no, obviamente. Era feo hasta decir basta: estaba arrugado, no hacía más que llorar y cuando ya tenía hasta tres días de vida aún no había abierto los ojos y no hacía más que comer y dormir.

- Se nota que es hijo tuyo – le había dicho Tom al cuarto día.

Huelga también decir que Danny lloró como si el niño pequeño fuera él cuando vio a su primer hijo en brazos de su mujer. Y a su llanto le siguió el de su madre y el de su hermana hasta que toda la familia Jones era un mar de lágrimas. Si bien esa familia era conocida por su jovialidad y el entusiasmo que desprendían, el hecho de que ese mocoso de apenas cincuenta centímetros con más pelusa que pelo en la cabeza fuera el primer niño Jones era una buena oportunidad para llorar de alegría.

Ahora, con la Navidad apoderándose de la ciudad, Danny sostiene a su hijo de casi once meses en su brazo izquierdo mientras intenta convencer a su mujer de que no se le ocurra cancelar su asistencia a los conciertos sólo por quedarse con el niño.

- Vamos a estar bien, haremos cosas de chicos, verdad, ¿campeón? Pero deja de meterte las llaves en la boca.

Como buen niño pequeño, Danny tiene la manía de llevarse a la boca todo lo que encuentra, en esta ocasión, las llaves del coche de su padre. Danny Padre se las quita de la mano, completamente babeadas y las sacude al aire con un gesto de asco para finalmente guardárselas en el bolsillo de la chaqueta.

Ariel contempla la escena y empieza a arrepentirse de haber vuelto tan pronto al trabajo al tiempo que hace un puchero. Desde que la comunicaron que iba a traer un niño al mundo había dejado de lado su carrera para centrarse en él, pero seis meses después del nacimiento de Danny Jr se había reincorporado a la carretera, a grabar el CD que les debía a sus propias fans. Durante esos seis primeros meses, era ella la que pasaba más tiempo con el pequeño porque, por otro lado, los compromisos laborales de Danny seguían su curso y no quería que su marido empezara a agobiarse y quitarle tiempo a su propio grupo por el hecho de tener un niño. Tom y Harry llevaban algo más de dos años siendo unos padres ejemplares y aún así no descuidaban al grupo y Ariel sabía que acostumbrando a Danny a que nada tenía que cambiar excesivamente por el hecho de haber ampliado la familia, no le entrarían agobios tontos y todo iría sobre ruedas.
Y bueno, los seis primeros meses le había salido bastante bien la estrategia, pero ahora que se ha reincorporado a la música está por comprobar si la situación seguirá igual.

Porque como dice la canción, the road ain’t no place to start a family.

- Si es que es tan pequeño...- trata de coger al niño de los brazos de su marido pero éste se lo impide, dando un paso atrás.
- Si le coges va a querer irse contigo y me va a costar un triunfo que deje de llorar.
- Vale- se queja, acomodándose la bolsa a la espalda.- Pues me voy, que me vas a hacer perder el tren.

Danny se ríe y niega con la cabeza. A veces se le olvida porqué accedió a casarse con ella.

Ariel se despide de su hijo llenándole las rechonchas mejillas de sonoros y cariñosos besos que hacen al niño reír a carcajadas y le peina a dedo los rebeldes rizos cobrizos que le caen por la frente, mirándole con tanta ternura que la gente a su alrededor se detiene a mirarles. Se parece tanto, pero tanto, tanto, tanto a su padre cuando era pequeño que es imposible no querer comértelo a besos.
Después suspira, no muy convencida de irse, y pasea sus ojos de los azules de su hijo al idéntico azul de su marido. Le sonríe, le acaricia la nuca y deposita un par de cortos pero pasionales besos en sus labios.

- Si pasa algo me llamas enseguida, ¿de acuerdo?- le pide.- Y eso incluye el momento en que Tom se ponga histérico cuando vea que no me llevo al niño.
- Seguro que lo entiende, deja de preocuparte.
- Joder, cualquiera diría que quieres que me vaya.
- Es que quiero que te vayas – bromea. Se acerca a su mujer, vuelve a besarla en los labios abrazándola por la cintura y la empuja suavemente hacia la dársena.- Te quiero.
- Yo más. Adiós, cariño.

El cariño es para el niño, y cuando Danny ve la estrecha figura de su mujer desaparecer al otro lado del cristal, mira a su hijo a los ojos (y también él le peina con la mano) pensando que el nuevo amor de la vida de su mujer es ese renacuajo baboso y que le quiere más que a él.
Suspira, balancea al niño sobre sus brazos (que ya ha encontrado algo que llevarse a la boca, las cadenas que cuelgan del cuello de su padre) y sale de la estación.

- Vamos a buscar un helado ahora que tu madre no puede oponerse- le dice.

Danny Jr patalea y golpea con sus zapatitos el vientre de su padre: su manera de decir que está de acuerdo.

*     *     *

Son las siete de la tarde cuando el timbre vuelve a retumbar contra toda la casa. Danny Jr levanta la mirada de sus cajones de construcción y clava sus enormes ojos en los verdes de su tío Dougie.

La situación es la siguiente: papá Jones está terminando de afinar la guitarra acústica Takemine sentado en el sofá mientras que, tirados encima de la alfombra, su hijo y uno de sus mejores amigos juegan a hacer construcciones con esos típicos juguetes que encajan unos en otros y que por regla general son verdes, amarillos y rojos, como si no existieran más colores. Dougie usa el rojo y Danny Jr el verde y, juntos, tratan de recrear el castillo de Disney aunque parezca más bien una casa en ruinas a punto de ser derruida. Pero lo importante es que aunque Danny tenga diez mesecitos, el más infantil es su tío.

- Ese es tito Tom, vamos a abrir- le dice Dougie al crío, dejando las piezas a un lado y poniéndose en pie. Se recoloca la ropa y le tiende las manos a Danny, que al ponerse de pie pierde el equilibrio y se cae de culo. Y se echa a reír.

El niño cierra sus manos en torno a los pulgares de Dougie y éste le alza por los aires cual peso pluma y camina hasta el recibidor haciendo volar a su sobrino, al cual le encanta ver el mundo desde el 1.70 de su tío. Cuando alcanza la puerta deja de mantear al niño y se lo apoya en la cadera, sujetándolo con una mano por el pañal como su fuera un cántaro y viniera de la fuente.

- ¿Eso que huelo es pizza?- dice a modo de saludo. Tom levanta un par de cajas que porta en ambas manos y asiente con una enorme sonrisa en los labios.
- Como en los viejos tiempos- le tiende las cajas a Dougie para subirse las gafas por el puente de su puntiaguda nariz y luego mira a su sobrino.- ¿Y tú qué haces aquí? ¿Te ha enseñado ya tu padre a tocar la guitarra? ¿Vas a tocar con nosotros?

El niño tiene diez meses y todavía ni siquiera balbucea, pero cuando tito Fletcher comienza a hacerle monerías y se quita las gafas para que no se las arranque de la cara, vuelve a echarse a reír, con esa risa tan aguda que ha heredado de su padre y Tom sólo puede pensar una cosa: si Danny ya tenía carisma, ese niño, cuando crezca, va a ser un completo peligro porque es el superlativo de adorable.

Danny cambia de manos y Tom lo recoge, clavándole el dedo en las costillas para hacerle cosquillas y baila con él hasta llegar al salón.

- Le decía a tu hijo que si le has enseñado ya a tocar la guitarra –le repite al Danny adulto. Bueno, al Danny padre. Eso de adulto...
- ¿Y qué te ha contestado?
- Nada, es un niño, no habla- replica el otro sin pillar la broma.- Deberías empezar con el ukelele, que se adapta más a sus formas.
- Y Emma debería tocar la pandereta y ya tiene frita a Izzy con la batería de su padre- contradice, lo cuál es verdad. La hija de Harry no llega a los tres años y ya hace ruido con el instrumento de su padre.- Hablando de Harry, ¿cuándo viene?
- Cuando tú le dijeras.
- ¿Yo? Si le tenías que llamar tú.
- De eso nada – niega Fletcher, acomodándose en un sillón y dejando su guitarra a un lado mientras el crío vuelve a sus juguetes.- Te dije la semana pasada: avisa a Harry de que el finde que viene quedamos para componer.
- Os va a matar –tercia Dougie.- Olvidaros de él. Menudo crimen.
- Bueno, pues le llamo ahora y que venga- propone Danny, sacando el teléfono.
- Se va a enfadar igual, es capricornio.
- ¿Y eso que tiene que ver?
- Tú hazme caso.

Danny llama a Harry, que tarda cinco tonos en cogerlo sólo porque en la pantalla de su IPhone ve que se trata de él.

- ¡Haz, amigo!
- ¿Qué quieres? –son quince años juntos, se tienen calados unos a otros.
- ¿Por qué no te pasas por mi casa un rato? Ya sabes, pizza, cervezas, música... Como antes, tío.
- ¿Como cuando teníamos diecisiete años?
- ¡Exacto!
- ¿Con treinta y dos?
- ¡Exac...! – y advierte la ironía.- Joder, qué más dará.. Nunca se es viejo para hacer buena música, mira a los Rolling.
- ¿Has dicho que había pizza, no?
- Exacto.
- Entonces voy.

Y le cuelga.

- ¿Ves? No se ha enfadado.
- Básicamente porque le has ocultado la verdad- chincha Dougie.- Ya verás cuando se entere de que planeamos esto la semana pasada.
- Deja de tocar los huevos anda, sigue con las casitas.
- Deberías estar haciéndolo tú, que para algo eres el padre. Luego este niño crecerá sin figura paterna, se dará a las drogas y se follará a una tía distinta cada noche...
- ... como su padre- se mete Tom.
- ... y cogerá sífilis y gonorrea y miles de enfermedades más que existan en ese futuro incierto, y recurrirá a tito Dougie a que le saque las castañas del fuego porque, seamos sinceros, soy el tío más genial de todos los que tiene.
- ¡Oye! ¿Cómo que cómo su padre? ¿Cuándo me he dado yo a las drogas? – se ríe. Lo de las tías no lo niega.
- Por cierto, ¿cuándo se va Ariel?- inquiere el mayor de los dos rubios en ese momento.
- Esta mañana.
- ¿Se va esta mañana? Eso es gramaticalmente incorrecto.
- Que se ha ido esta mañana, la he llevado yo mismo a la estación.

La vena comienza a hincharse.

- Dan, la vena- le advierte Dougie. Incluso el niño se da cuenta de la tensión de la que se ha apoderado el salón y tuerce su cuellecito hacia su tío, abriendo los ojos como platos. – La vena, Dan, a cubierto.
- Me estás diciendo...-comienza Tom.
- ... se sigue hinchando...
- ... que tu mujer se ha ido...
-¡Dios, va a reventar!
- ...tres días a Aberdeen...
- Explota.
- ¡Y se ha dejado aquí al niño el único fin de semana de todo el maldito año que podemos quedar para componer!

Ha explotado. Danny Jr sigue boquiabierto con dos piezas de construcción, una en cada mano, mirando a su tío como si tuviera al increíble Hulk delante, y poco le falta. Sólo volverse verde. Todo lo demás ya lo tiene.

- ¿Qué tengo que responder? – le cuchichea Danny a Dougie buscando ayuda.
- Nada, porque te va a matar de todas maneras...
- Sí, se ha ido sin el niño- termina por confirmar. – No querrás que se lo lleve si va a estar más tiempo actuando y dando entrevistas que...
- Danny, dijimos un fin de semana sin niños y sin mujeres- repite. – Tenía que habértelo hecho firmar.
- ¿Y qué quieres que haga? ¿Me le como?
- ¡COMO SATURNO, QUE BUENO!
- Dougie, estoy hablando en serio.

Lo está. La vena sigue ahí y él no bromea.

El séptimo CD aún no ha llegado al mercado. Diez meses de retraso. Cuando Ariel se quedó en estado, el tiempo del que Danny disponía para terminar de arreglar las pistas se redujo casi al máximo porque había miles de cosas que organizar, toneladas de cosas que preparar, y decenas de visitas al médico que realizar. Ante ese panorama, los cuatro decidieron retrasar la salida del disco unos cuantos meses, pero nunca pensaron que fueran a ser tantos.
Para cuando volvieron a sentarse a escuchar las canciones ya que nuevos arreglos y añadidos habían aparecido en la mente del todopoderoso Tom, tanto él como Dougie llegaron a la conclusión de que algunas canciones ya no funcionaban. No sabía explicarlo pero ya no sentía que fueran lo que las fans esperaban; a sus oídos, ya no eran tan dignas, sino que se habían convertido en esas canciones de Serie B que terminarían por perderse en las profundidades de Youtube y que no recibirían más de un par de miles de visitas al año. Y si algo temía Fletcher era convertirse en un compositor mediocre.
Así que descartaron casi la mitad de las canciones, reestructuraron las fechas y fijaron nuevos plazos para la salida de un CD que, de nuevo, estaba sin escribir.

Y ese fin de semana, ese fin de semana muerto durante la primera semana de diciembre, había sido el escogido para sacar adelante el séptimo CD. Confiaban en ellos mismos y en su capacidad de escribir al menos cinco o seis canciones en dos días. No eran unas pretensiones desorbitadas: en aquella habitación en la tercera planta del hotel Intercontinental habían llegado a producir muchas más en ese mismo espacio temporal.

Pero por aquel entonces no tenían hijos. Y ahí es donde radica la diferencia.

- Vamos, Tom, el niño se duerme a las ocho y media y hasta mañana a las nueve no se despierta. Tenemos toda una noche para hacer magia- le dice Danny sonriendo, su típica alegría siendo incapaz de ver la gravedad que Tom ve.
- ¿Y vas a darle el desayuno y la comida y le vas a bañar y le vas a llevar al parque sin haber dormido ni una hora?
- Bueno... eh...
- Que yo también soy padre- le recuerda.- Y adoro a tu hijo pero sé lo que desgasta un crío.
- Bueno, ¿entonces que hacemos? –tercia Dougie, el único que aún no tiene niños.- ¿Nos comemos a Danny Jr como Saturno, aplazamos el finde de composición o nos jodemos y seguimos adelante?

La primera opción no hace falta decir que está descartadísima, aunque el niño sea tan adorablemente precioso que dan ganas de comérselo. La segunda tampoco es factible porque durante la semana ninguno tiene tiempo para desatender las tareas familiares y encerrarse a re-escribir un álbum y Dios sabe cuándo encontrarán un nuevo fin de semana libre en el que poder componer. Así que la única posible es la tercera. La que Tom menos deseaba: para componer con niños de por medio podrían haberlo hecho en su casa, o en la de Harry, y en cualquier momento. El resultado iba a ser el mismo.

- Tendremos que seguir- musita disconforme.
- Tío, tampoco lo digas así – se queja Jones, cogiendo a su hijo en brazos al que por cierto, ya le toca cenar.- Tú lo has dicho, eres padre, tendrías que entenderlo.
- Si lo entiendo.
- Pero te la suda. Como Danny todavía no sabe ni decir papá y mucho menos coger una puta guitarra, estorba. Pero claro, que Albus ya es capaz de tocar el cumpleaños feliz con el xilófono y es un puto genio, discúlpame.

La boca de Tom se abre paulatinamente las palabras van saliendo de la de Danny. Eso no se lo esperaba.

- ¿Cómo que Albus toca el cumpleaños feliz con el xilófono? ¿POR QUÉ NO HE ESCUCHADO YO ESO?

Dougie ahoga una risa pero ahora el que resulta estar enfadado es Jones.

- A lo mejor si te despegaras un poco del piano te enterarías de algo.
- Uh, pelea... – musita, recogiendo los juguetes como si fuera el niño responsable de la casa. Y justo en ese momento suena el timbre.- Ya voy yo. Al final parece que vivo aquí y todo.
- ¿Cómo que si me despegara del piano? Si estás intentando decirme que no me involucro con mi hijo...
- Lo has dicho tú.
- ¡Dejar un CD a medias durante un puto año no es ser mejor padre!- le grita, ya de pie. – Y mejor me callo, que no hemos discutido en quince años y no quiero hacerlo ahora.
- Sí, escurre el bulto.
- A ti lo que te jode es que yo soy capaz de seguir escribiendo el musical y cuidar al mismo tiempo de mi hijo y tú no eres capaz de hacer dos cosas a la vez. Eso es lo que te jode.
- Vete a la mierda.

Judd aparece en el salón al tiempo que la vena de Tom se sigue hinchando. Acaba de mandarle a la mierda. Y no es un “vete a la mierda” como cuando tenían diecisiete años y significaba “esa chica me había mirado primero a mí, vete a la mierda por levantarme el ligue”. No. Significa “vete a la mierda y quédate allí un rato”. Eso son palabras mayores.

Y por si fuera poco, Pitoniso Dougie ha adivinado el futuro y Harry entra al salón hecho un miura.

- ¿Se puede saber por qué cojones me entero el último de que hemos quedado para terminar de escribir el álbum? – inquiere. Ni siquiera se ha quitado el abrigo, señal de que probablemente no se quede mucho tiempo. – O sea, una puta semana, y me avisáis hoy. Cojonudo, eh.
- Culpa de este- señala Tom, apuntando con el índice a Danny.- Que se le olvidó llamarte.
- Ah, genial. Claro, cómo sólo soy el jodido batería.
- Un jodido idiota, es lo que eres- le espeta también a Judd. Así, de gratis, Danny Jr está aprendiendo más palabrotas que con una película de Chuck Norris. – Yo no soy Tom Soy-Jodidamente-Listo-Y-Perfecto Fletcher y se me olvidan las cosas, ¿vale? – el gesto indignado de Tom al escuchar cómo le ha denominado no tiene precio.-Y si os importa, este niño tiene que cenar.
- Trae, se lo doy yo- sugiere Dougie, tendiendo los brazos. En realidad lo único que quiere es alejarse de la pelea porque le ponen dolor de cabeza.
- ¿Entonces para qué mierdas me llamas?- pregunta Harry. Por algo no se ha quitado el abrigo.- Si no vamos a componer, me largo.
- Pues lárgate. ¡A la mierda!- estalla Tom.- Que le den por culo al CD, ya se escribirá sólo.
- Tom, no te pases- y cuando es Dougie el que se pone serio es porque las cosas van muy pero que muy mal.
- ¡¿Qué no me pase?! Le vas a explicar tú a las fans el retraso. Que aquí el único que da la cara por el grupo soy yo y luego las culpas siempre me vienen a mí, ¿te enteras?
- Eh, tampoco hace falta que le grites- sale Harry en defensa de Dougie, como ha hecho toda la vida.
- ¡¿Quién está gritando?! Si a vosotros no os importa el CD, a mí tampoco- agarra la guitarra, alejándose del sofá, y se la cuelga a la espalda.- Pero que sepáis que un álbum, un BUEN álbum, no se escribe solo. Y que tener hijos no es excusa para volverse un jodido incompetente.

Danny le mira porque resulta que conoce el significado de esa palabra porque él mismo se la ha dicho a su mujer esa misma mañana. Incompetente, inepto, incapaz.

Dos segundos de silencio se apoderan del salón, un silencio dramático y mucho más corto de lo que en realidad parece, y Tom da media vuelta para abandonar la casa pero, en lugar de dirigirse hacia la entrada, va hasta la cocina, donde Dougie ha dejado las pizzas, y al volver al salón anuncia:

- ¡Y me llevo las pizzas que las he pagado yo!

Y desaparece como una exhalación.

Lo malo que tiene que personas como Tom se enfaden, es que parece que el mundo es un lugar peor. Y si, directamente esa persona es el mismísimo Tom, el mundo ya deja de tener sentido, porque él es una de las personas más tolerantes, comprensivas, reflexivas y respetuosas que existen, y oírle decir todo eso, verle perder los nervios y salir de casa dando portazos a diestro y siniestro tras haber llamado “jodido incompetente” a su mejor amigo, es impactante y noqueante. Tanto que, cuando han pasado incluso dos minutos, todavía nadie se atreve a moverse.

- Vale, ¿qué ha pasado? – pregunta Judd, que ha llegado el último y no se esperaba eso.- Que si se te ha olvidado avisarme me jode, pero vamos, ya te conocemos.
- No ha sido por ti- le explica Danny, aún con el niño en brazos, que le sigue tirando de la oreja porque se muere de hambre.- Es culpa mía. Ariel se ha ido esta mañana a Aberdeen y he tenido que quedarme con el niño. Debería haberlo dejado con Vicky este fin de semana.
- ¿Y por qué no lo has hecho?- vuelve a preguntar Harry como si algo fuera obvio.
- Joder, porque es mi hijo – recalcando el mí - y quiero criarlo yo. Y si no le canto al acostarlo, no se duerme y no deja de llorar en toda la puta noche y luego el que no duerme soy yo, ¿vale? Y ahora si te sale de los huevos te enfadas, me llamas incompetente y te piras como ha hecho Tom.

Harry pasa directamente al tercer paso. Coge la puerta y se larga de allí tal y como ha llegado, hecho un miura, con las manos en las caderas y el abrigo puesto.

- ¿Y tú qué?- le espeta también a Dougie, que permanecía apartado en una esquinita para que la bronca no le salpicase a él.
- Yo no digo nada...
- Ya, si tú nunca dices nada.
- Sólo digo que Tom tiene razón- recoge su abrigo ya que él no tiene guitarra que llevarse y se lo pone.- Un CD no se escribe sólo, y luego es él el que da siempre explicaciones.
- Y yo soy el puto irresponsable que no sabe hacer nada, lo pillo.
- Tú eres el productor y ni podemos ni queremos escribir el CD sin ti. Y o lo escribimos todos juntos y dejamos a las fans tiradas por los suelos de lo cojonudo que va a ser, o para componer una mierda mejor lo dejamos.
- ¿Cómo que lo dejamos? ¿Qué estás diciendo?
- Que te estresas y no piensas, coño. Y que hay que sacar el grupo adelante, con hijos, sin hijos, calvos, impotentes o en Pekín, pero McFly no se va a ir a la mierda.

Le clava el dedo índice en el pecho silabeando las palabras para ver si así le cala en ese cerebro de corcho que tiene.

- Doug, McFly es mi vida.
- Y la de todos. Así que será tarea de todos sacarlo adelante, no sólo de Tom- sentencia, removiendo conciencias.- Y haz el favor de dar a ese niño de cenar que va a terminar por comérsete todos los colgantes. Y vale que sea el propietario de Saint Kidd, pero no te voy a regalar más.

Danny mira a su hijo, que le devuelve la mirada babeando el colgante de la marca de ropa de Dougie y Danny Senior chista recuperando la cadena.

- Hablamos mañana- se despide Dougie, golpeándole el hombro con cariño. – Y llama a Tom en cuanto se te pase el enfado.
- Pareces mi mujer.
- Más quisieras- se ríe. Se acerca al crío y le despeina los rizos después de besarle con cariño en la mejilla.
- Gracias.
- Hasta mañana, marica.
- Adiós, cariño- y le regala un juguetón cachete en el trasero.
- ¡Que no me des en el culo que me lo bajas y vivo de esto!
- ¿A cuánto el completo, rubia?
- Por favor, con tu hijo delante. ¿No te da vergüenza?

Danny Senior se echa a reír como un descosido y le da un beso a Dougie en la mejilla a modo de despedida antes de que éste desaparezca de su casa. Los amigos no se besan en las mejillas pero ellos sí, ya lo tienen asumido. Y esas últimas palabras durante su conversación evidencian que McFly, que el vínculo aún sigue vivo. Que una pequeña pelea no va a terminar con quince años de música, amistad, confidencias y cariño. Han pasado por situaciones peores que el hecho de haberse convertido en padres y las han superado todos juntos como el grupo etéreo, unido y familiar que son. Sabe que esto también lo sacarán adelante.

- Deja de llenármelo todo de babas, hijo, por Dios – suspira, escuchando el teléfono móvil sonar a lo lejos (y seguramente sea Ariel para comprobar que la vena de Tom no haya explotado y salpicado su salón) y lo busca con la mirada. -¿Sí?
- Soy yo.
- ¿Quién es yo?
- La puta de la esquina, no te jode.
- Hombre, Samantha, cuánto tiempo.
- ¡¿Qué Samantha?!
- Que es broma, tonta. ¿Qué tal las entrevistas?
- Te voy a cortar el pito cuando te vea, Jones.
- No te voy a poder dar más hijos si lo haces – camina con Danny hasta la cocina, aguantándose la risa y oye a su mujer reír al otro lado.
- Bien, de momento bien. ¿Qué tal Tom? No le oigo quejarse.
- Ah, bien. No te preocupes.
- Dan, ¿qué ocurre?
- Hemos tenido una pequeña pelea y al final hemos aplazado el finde de escritura, pero no te preocup...
- ¿Cómo que una pelea? ¿Tom y tú? No me fastidies, no os habéis peleado en quince años. ¿Qué ha pasado?

Y la conversación que iba a ser un “hola, qué tal, yo bien, qué tal el niño, buenas noches” termina convirtiéndose en una crónica de la disputa que ha acontecido en el salón. Cuando termina de contárselo, Ariel no habla.

- Que está todo bien, de verdad. Mañana hablaré con él y lo solucionaremos y ya nos las apañaremos para buscar otro fin de semana.
- ¿Seguro?
- ¿Quieres dejar de sentirte culpable?
- Es que no puedo, te dije que me llevaba al niño para dejaros espacio y...
- Ya da igual, deja de darle vueltas. Tu carrera es tan importante como la mía y el hijo es de los dos, punto. Y hablando del niño, te cuelgo que me has pillado dándole la cena.
- Nos vemos el lunes- se despide ella. – Habla con Tom y arreglad las cosas, ¿de acuerdo?
- Sí, mamá.
- Te quiero.

Le cuelga el teléfono a su esposa tras responderle que él también y vuelve a mirar a su hijo a los ojos. Vuelve a suspirar y abre el frigorífico buscando un potito tratando de creerse sus palabras, que todo se arreglará al día siguiente y podrán volver a escribir otro día. Que esa pequeña, tonta y aislada pelea no creará ninguna grieta en el armazón de cristal de McFly porque vale una sola grieta para que todo se venga abajo como si de un castillo de naipes se tratara.

Y ahora más que nunca es cuando deben demostrar si su relación es lo suficientemente profunda e importante como para superar todas las adversidades que resquebrajen su armadura.


Voy a capi por mes, pero a ver si en esta ocasión tardo menos. Y digo lo mismo de siempre, pero el tema real de esta historia está a punto de saberse, seguro que ya os habéis hecho una idea... JEJEJE. Nos leemos... ¿pronto? ¡Feliz finde!

9 comentarios:

  1. Echaba mucho de menos leer capítulos de este fic.
    Espero que lo termines eeeehhhhh.
    Me ha gustáis mucho. Danny coma hijos....jajajaja tiene que ser un show.
    Y Doug....ai madre que amor de hombre y más con el pequeño.
    Vale lo de Tom no me lo esperaba...no me lo imagino cabreado y menos con ellos...bueno con Jones. Jajajajajaj.
    Espero que se arreglen porque sí no....me da algo.
    Sube rápido el otro pls.
    Un beso.

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  2. Tenía muchas ganas de leer este fic, me encanta demasiado.
    Me imaginaba como Tom iba a explotar y se iba a liar una guerra allí en medio, era de esperar hahahaha.
    Estoy deseando leer los siguientes porque como la historia sea como yo pienso me va a encantar demasiado.
    Me da igual esperar un mes para leer el siguiente si es tan bueno como este, esperar para leer tus cosas tan buenas me da igual. Pero aun así sube pronto Habana.

    @Mcpiilar

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  3. Esto no me deja comentar de otra manera, así que comento con lo de Google, ya sabes quién soy :)) (yo pondría que se pudiera comentar en anónimo, porque sino no te va a poder comentar la mitad de gente...)
    Ya te he dicho todo este tiempo que este fic es mi preferido y que lo echaba de menos :)) He estado sonriendo todo el maldito capítulo (menos en la pelea, aunque alguna parte me ha resultado graciosa imaginármela también jajaja). Se me cae la baba con Danny Jr. plsssss Y con tito Dougs *-*
    Imagino que no lo arreglaran poco y que de esto va el fic, de su vida sin el grupo (? Pero por lo menos espero que sigan siendo amigos o se vean o algo... Aaaaaaaaay cuelga prontito plssss :))

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  4. Quiero a Danny como marido. Y lo quiero YA!!!

    Y qué me dices del momento Pones?????? Pero si parecían marido y mujer!!!!!! Eso sí, yo lo apruebo jijiji y Doug jugando con el bebito........... PONES

    Junes deberían arreglar el asuntillo del despiste con sexo. Ahí lo dejo

    Pero por qué haces sufrir a mi Tom???????????????????? Eres mala. Ahora yo sufro................ Tom sufre, Danny sufre, TODOS sufrimos!!!!! Flones no puede estar enfadado. Y te diría que lo arreglasen con sexo pero Danny ya tiene que dar amor a muchos (Judd, Poynter, Ariel, yo....) así que lo arreglen con una buena peli y palomitas!!

    Ni se te ocurra dejar este fic!!! Que todavía no ha empezado la verdadera trama y estoy intrigada!!!

    Va, no me seas perraca y sigue escribiendo!!!!!

    Un beso queso!

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  5. ¡¡Este fic me encanta!! Y quiero que la verdadera trama empiece ya. ASÍ QUE NO LO PUEDES DEJAR A MEDIAS E.E

    Yo también quiero un Dougie que juegue con mi futuro miniJones...(porque yo voy a tener a mi miniJones ;))
    ¿Tom enfadado con Danny? ¿Danny enfadado con Tom? ¡¿Flones peleándose? !
    Mi corazonzito se ha empequeñecito al leerlo. Lo han de arreglar, ¡pero ya!

    Y Judd tiene razón al enfadarse pero tanto...

    Idk no soporto ver a mis McGuys asi... Pero ellos pueden con todo ¿verdad?

    Síquelo ;)

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  6. buenas, seguia el fic por metroblog, pero ahora q lo pasas aqui mucho mejor. Asique te sigo por aqui tambien. Me encanta el fic aunque en este capitulo no me gusta que Tom y Danny se peleen pero bueno sabemso que lo acabaran arreglando, asi son ellos. Quiero saber mas sobre esta historia pq la verdad esq tanto misterio por aqui y por alla intriga. asiq espero q subas pronto. p.d: Danny y Ariel son un amor y ese niño pequeño tambien!!!!

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  7. Yo... yo... yo no quiero ni pienso ni se me quiere pasar por la cabeza que esto pueda pasar algun dia.... No, osea, no me malinterpretes, ME EN-CAN-TA el capitulo, es jodidamente increible, pero me hace daño en el corazoncito pensar que puede llegar a suceder esto en algun momento, pero fuera alarmas jajaja
    Ahora solo espero un siguiente capitulooo :D

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  8. El último comentario que estoy leyendo fue del 2 de noviembre, quiero creer que esta ficción aun no ha funcado, porque de lo contrario tendre que hacerle una demanda a la escritora por haber roto una de las mejores historias que he leido y no es broma!! Me califico como una lectora muy exigente (o algo así) porque no todas las historias o novelas me gustan, en realidad siempre que leo un libro si no me atrapa en el primer capitulo aunque tenga una critica de lo más fabuloso posible la dejo... te puedo asegurar que esta no es de esas... Ya hace tiempo que buscaba leer una comedia, donde pueda reirme y no otra de las tipicas novelas donde hay dos tortolos que como muy tortolos se enamoran y viven felices por siempre...buscaba algo diferente y lo acabo de encontrar. Mi opción de coprarme libros para no leerlos (si es que no me gustaran) iba a ser una perdida de dinero es por eso que decidi buscar en la web, primero encontre lo tipicamente comun, y al buscar algo especifico me salto el capitulo de Harry Judd "sobre como mcfly 2.0 obtuvo..." creo que mori de la risa... y no solo eso sino que quise leer más y cuando encontre los otros links y los lei volvi a morir de la risa.
    Las novelas de la web (o web novelas como les llaman) son, sinceramente pecimas. He encontrado novelas que no puedo pensar cómo estas minas los publican, me da hasta verguenza agena, no solo escriben mal sino que se las mandan, le dan un agumento pecimo, en fin una historia pecima. Por eso cuando encontre esta me dije "guau... no todos son iguales"... y esto también lo digo de verdad, escribes encantadoramente bien, tus palabras transmiten tanto que me hes inexplicables, hacen que estes metida en la historia, como dije anteriormente TE DAN GANAS DE LEER MUCHO MÁS..!!!... eso es genial!!!

    Bueno, creo que es demasiado. te voy avisando que te tengo en la pagina de mis favoritos, asi que espero que la sigas pronto, muy muy pronto...

    SALUDOS... BESOS


    PD: ah, me olvidaba contarles que gracias a esta ficción me volvi rotundamente fanatica de MCFLY.....

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  9. Hola soy Mary, creo que es una de las comedias más divertidas que he leido. No puedo creer que no la siguieras, por el amor de Dios, solo me pregunto por qué no la sigues!!! No soy una de esas personas que comenta ficciones de la web, pero sinceramente esta es merecedora de una, digna de por lo menos poner: HOLA...
    Tal vez razones personales son la causa de ese por qué, pero, insisto, una obra como esta se merece un final, MERECE LA PENA SEGUIRLA...!!!!

    Atte, una gran admiradora.

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